06 septiembre 2006

SIENTO QUE TE QUIERO (El gato rayado)


Fue una tristeza pospuesta, en aquella carretera se degradaron y observaron las decepciones todo vibraba, todo traspasaba el color, todo era demente, todo recreaba vínculos, las identificaciones asustaban, los peregrinos iban en sus coches a hacer las cosas rutinarias que hay que hacer, se mostraban desprotegidos, y sin saberlo, además...

Aquella noche se predisponía como fatal, iba a ocurrir un algo que combaría el péndulo de valores, que asombraría penas y que revelaría sinsabores y sordidez y crudeza ruda intensa

El rió recorrió al lado de esa autopista unos silbidos reconvertidos a llantos avisadores, las ramas de los arboles precipitaban acontecimientos y todo sucedió, sin tiempo de reacción

Los coches esquivaban el tiempo y algo mas, el espacio, quizás, no, mas que eso, un gato era atropellado en esa noche maldita de sentimiento oscuro y sangre
lo vi desde mi posición de vehículo y se me revolvieron las tripas, hubo revelacionas varias, fueron dos segundos, dolor dolor y sufrimiento, se retorcía en su estertor de vida, la sangre brotaba y el impacto era demasiado, la hipersensible arrojo dudas y planteo duelos, dolores y trágico rememoramiento, del momento, extenso pero tan estrecho, tan sumamente reincidente, esas patas y las garras, ya no retráctiles luchando por sobrevivir

Era hasta cierto punto mas que agonizante, detestable el recuerdo de no poder hacer nada y de que quizás alguien remataría al pobre ser , pero quizás no y moriría tras miles de momentos punzantes y tirantes y grasos y repugnantes, pérfidos recovecos para que los espectros de los bosques aparecieran y se rieran de aquel felino y le arrebataran los ojos bellísimos congelados y punzados por el dolor, era su recompensa maldita

Hasta Edgar Allan Poe se asustaría de tal despropósito hacia la perdida y tortura de un animal, rayado,
destinado al dolor, a retorcerse en agujas y espigas de densificacion mortuoria, de esa que se escapa,
que revolotea y se hunde entre el asfalto pospuesto
lo surreal era triste, lo real, amargo

Nada volvería a ser igual, era un punto de inflexión, la vivencia, la cadencia, la dependencia de momentos sonoros
pero sobre todo impactados, imantados de imagen horrorosa
tratar de tu a tu y mirar las facciones del terror, del ambiente asfixiante nocturno
y de cómo las hojas en un momento se habian parado, habían cesado de bailar pervertidas y el rio no sonaba,
solo las luces asistían de testigo a una hoguera de cadáver fatua

Celebración subversiva, alimaña reconvertida a suceso inevitable,
que dos objetos no pueden compartir el mismo espacio al mismo tiempo y uno de ellos siempre pierde
punteos diabólicos y resurgida ambivalencia en presencias desesentendidas y en observadores que no se dan cuenta,
de nuevo trompetas oxidadas y camino desfragmentado

Sentimiento vampírico de almas y pena, de condena arrojado a ese fuego anterior, cruzadas las miradas, nada se entendia, los abrazos, los sonidos acústicos, enfermo arribo, asustado comodín, perfecto paladín de mil noches y ninguna vela, esa tranquilidad que juega a llegar y nunca deposita ilusión alguna, pústula entrega, marmórea perfilación de sentidos, estrella sin resplandor, extertor turbio, rémora, extensión entre olvidadas, palabras


Siento que te quiero y que las muertes me afectan demasiado
No me mates mas, extermíname, pero no me mates

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