13 octubre 2006

La Luna del Desierto


Sin duda... el sitio con el aire más claro y limpio se halla en el sahara. Ni una nube. Ni una luz que contamine el cielo nocturno.
En el sur de Egipto (el antiguo Alto Egipto) a muy pocos kilómetros del Sudán (territorio Nubio). Donde una vez el más grande faraón de todas las dinatías (éste de la decimonovena) Ramses II, que vivió hasta los 98 años y gobernó durante 67, en los que tuvo unas 200 esposas, amantes, concubinas... sólo a una de ellas, de la que nunca dejó de estar enamorado, le construyó un templo sin igual.
Ella era Nefertari, el templo... Abu Símbel, una parte para compartir su gloria de faraón con tres dioses, autoconsiderándose él mismo un diós, se sentó entre Amón y Harmachis, más a su derecha Ptah; la otra parte era para su gran amor.
Nefertari-mery-em-Mut (Nefertari amada por Mut)
Fue una gran obra que llevó años excavarla de la piedra, pero sin duda la más hermosa de todo Egipto.
Ver la luna llena en el desierto, era un proyecto acariciado desde hace tiempo. Al fín lo cumplí. Casi tal como lo soñé en su día, salvo por algún pequeño detalle. El viaje fue en autobús en lugar de un todoterreno, unos bellos pies caminando la arena dorada del desierto y alguien me miraba con amor.


KakTuS (escuchando Wish you were here de Blackmore's Night)

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