19 octubre 2006

Una playa en San Invierno



El viento de la noche gira en el cielo y canta. Parecía estar haciendo gárgaras con la pobre barca del embarcadero, asombrada por las violentas embestidas de su cómplice, el mar. El cielo había enfurecido y se disponía a cambiar de color, cual iguana estirada a la orilla de la playa del mal. Rugía tramontana, del latín transmontanus (más allá de las montañas), y azotaba el viento en mis nalgas desnudas, que erizaban lo que todavía seguía siendo mi piel tostada a roales, como viene siendo una costumbre estival. Volaban las nubes y mi mente con ellas, agolpándose para llorar. Que el paisaje desolado me transmitía tristeza es cierto, pero también una felicidad inmesurable. Deliciosas gotitas de cielo anestesiantes del mundo nos rociaban. Decidimos entonces irnos a nuestro nido de azúcar candy, donde, como cada domingo, nos entregábamos a una buena historia compartiendo palomitas. Desestimé entonces la mediocridad de mi ser que se descubrió contentándose con ser, y nunca mejor dicho.

"Like a star that guides a ship across the ocean
that's how your love will take me home back to you."

Imagen: del magnífico fotógrafo Javier Orive.
Suena: Dream a little dream of me - MAMMA CASS


Anouk

1 Comments:

Blogger KakTuS said...

Ah pero alguien creyó de veras que crackeria murió? Tan solo dormía!!

19:00  

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